En Hogwarts los años han pasado, y es hora que una nueva generación dejé su huella en las paredes de la mágica escuela. ¡Ven y sé parte de la Tércera Generación!
 
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 Torres escondidas

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Dominique Weasley
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MensajeTema: Torres escondidas   Miér Jul 22, 2009 11:23 pm

[Privado]


Era el primer día en Hogwarts, databa 2 de Septiembre, y todo el mundo, contándome por supuesto, estaba muy revolucionado.
Los niños de primero, por ser de primero, justo al salir de mi habitación había encontrado una escena en la que un Ravenclawsito intentaba atacar a la Dama Gris, queriendo atravesarla, y ella, muy campante le obsequiaba unas risas algo burlonas; Los de último año, por tener que vivir su fin en Hogwarts, note en algunas caras la decepción de comenzar el primer día de su último año, y supe que el año siguiente, yo me uniría a ese grupo.
Por mi lado, estaba totalmente feliz, luego del banquete de ayer en la noche había subido a la torre de las águilas completamente alegre conversando animadamente con unas compañeras de habitación, y por el camino, haciéndole señas a un prefecto de mi curso, que se lo veía agobiado, este año los de primero que iban a Ravenclaw eran muchísimos.

Tenía mi horario en mano, mi desayuno en el estomago, una exquisita sonrisa adornándome los labios, y la idea de tener mis dos primeras horas libres en el comienzo de año, me había hecho rebotar de felicidad en todo el Gran Comedor. Había buscado a Louis para saludarlo, y pude ver que cuando llegue a la mesa de los leones, su grupo de amigos se quedo en completo silencio, yo no les había lanzado ningún hechizo, ¿Qué sucedía?
El se levanto de la mesa, y me sonrío como siempre, me hablo de sus clases, tenía Defensa en sus primeras horas, y lo note radiante ante ello, me enorgullecía de que mi hermano fuera tan buen mago.
Dirigí una rápida mirada por la mesa, y ensancha mi sonrisa al notar a Rose y Lily sentadas juntas y hablando animadamente, las salude con la mano, y le guiñe un ojo a Hugo que se encontraba junto a ellas. Y no lo encontré.

Luego de saludar correspondientemente a cada uno, me dirigí a la salida del Gran Comedor, seguía irrefrenablemente alegre, y supe de inmediato a donde tenía que ir en mi tiempo libre.
Dicho lugar, lo había descubierto en mi segundo año, en realidad el tío George me había dicho que tenía potencial y me había inventado un par de pistas para que lo descubriese; el verano siguiente a que lo descubrí, me confeso que ese era su lugar secreto donde planeaba sus inventos.

El lugar en si, era un cuadro-trampa que estaba a pocos metros de la entrada a la torre de adivinación, daba a otra pequeña torre, que poseía un enorme ventanal que mostraba el maravilloso paisaje del castillo; podía verse una parte del campo de Quiddicht, los terrenos, y sobre todo, el lago en toda su extensión.

Desde pequeña, sentir el viento golpeando contra mi rostro, me había hecho sentir libre.

Cuando arribe sin mucha dificultad al lugar, años de práctica, mi boca se abrió varias veces, casi como le sucede a un pez cuando lo sacan del agua.
Una silueta masculina se alzaba frente a mi, afortunadamente deslumbrado por el paisaje, y allí fue donde cerré mi pez-boca.
¿Qué hacía el aquí?
Me dispuse a ser sigilosa, una de mis habilidades, y logre llegar hasta el chico que se encontraba absorto en el paisaje, o en mi opinión, ante alguno de sus pensamientos, que el se creyera un astro del Quiddicht, no le quitaba lo inteligente.
-Adivina Adivinador ¿Qué linda bruja soy?- Pregunte ocultando mi voz tras otra, y tapando con mis tersas manos sus ojos. Sabía que el lo sabría rápidamente, esas cosas las hacíamos de niños y yo tenía la esperanza de que el no las hubiese olvidado, o que el tiempo nos las hubiese sepultado.

Sonreí inconcientemente, dejando entre-ver una larga hilera de dientes perlados que brillaban tanto como yo lo hacía, a pesar de eso, fruncí el seño-¿El tío George abrió su bocota?¿Cómo supiste de este lugar?-Pregunte lentamente, mientras ideaba alguna treta para retar al tío, el me había prometido, que no se lo diría a nadie- Este es mi lugar-Agregue haciendo un pequeño puchero, yo era alguien muy territorial, eso podían preguntárselo a cualquiera.

Unos minutos más tarde, continué observándolo, sabía que iba a ser inevitable el encontrarlo en el castillo, ese era su terreno, y el siempre sabía como ubicarme; a diferencia del verano, en el que había evitado verlo, me dolía, pero tenía que hacerlo, planee visitas a su casa cuando el no estaba y el salir con su hermana, pero que ella viniese a mi casa; Si el venía de visita, mi hermano se hallaba solo.
Pero ahora el jugaba de local, y no sabía que podría suceder.

Una mezcla de temor y ansiedad me ataco desprevenida, solo deseaba que el resultado de esto, no fuese tan desastroso como lo estaba imaginando.
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James S. Potter
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Jue Jul 23, 2009 2:07 am

James tenía diferentes formas de encontrar lugares. De hecho por ser el mayor, su padre le había hecho un regalo la vez que había cumplido sus trece años: el mapa del merodeador. El cual de hecho James había encontrado con anterioridad entre las cosas de Harry, claramente interesándose en el. Al principio no lo había entendido y de hecho había conseguido la respuesta a sus preguntas por sí mismo, tiempos de búsqueda y finalmente había encontrado la forma de poder utilizar aquel regalo de su padre. El cual anteriormente había pertenecido a su abuelo y sus amigos, entre ellos Sirius Black, uno de los hombres por los cuales llevaba aquel nombre. Sirius había sido uno de los tantos de aquellas épocas los cuales le hubiera gustado conocer.
Más sin embargo allí contemplando el lugar con aquellas cosas en mente no escuchó como alguien más llegaba, y es que tampoco se lo esperaba. No era un lugar que se supusiera alguien más conociera.

Las manos de la joven taparon sus ojos y James sonrió de lado al reconocer de quien se trataba. Era nada más ni nada menos que Dominique. Le sorprendía verla allí, se dijo mentalmente, no la había visto en todo el verano. Y James no era idiota, sabía que algo pasaba que no entendía, o quizás sí entendía pero no quería admitir. Había podido deducir que ella lo había estado evitando y le molestaba un poco, principalmente porque le parecía bastante infantil lo que hacía. ¿Huir? ¿Enserio? ¿Acaso lo estaba jodiendo? Aún mantenía su media sonrisa más sus pensamientos ahora se habían tornado diferentes a los cuales había tenido en un principio en su soledad. –No necesito que nadie me informe de lugares secretos, Dom. Tengo mis propios medios.- le guiñó un ojo y se apoyó en la pared junto a la ventana, observándola por un momento. –No me sorprende que tío George supiera de este lugar, ellos conocían todo Hogwarts.- Claramente hablaba de ‘Fred y George’. Usualmente no hablaba del ‘tío Fred’ con George porque sabía que a pesar de todos los años que habían pasado desde la muerte de su hermano gemelo, su tío no lo superaba del todo. En parte lo entendía, había sabido por su padre que habían sido demasiado unidos. Era casi como perder una parte de sí mismo.

-Me sorprende verte.- añadió finalmente con un tono levemente resentido y frunció el ceño, para luego no comentar nada más al respecto y volver su vista hacia la ventana como anteriormente lo hacía. 'Pensé que me evitarías toda la vida' sonaba demasiado cruel. Es decir, era estúpido, toda su familia había visto a Dominique y cuando le preguntaban si la había visto debía decir que ‘no’. Era simplemente raro, si bien no vivían en la misma casa, pero sus familias eran demasiado unidas.
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Dominique Weasley
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Jue Jul 23, 2009 5:35 am

Sonreír, con nervios, era algo que me costaba para que los demás no lo notaran, tendría que practicarlo más si quería seguir así.
Lo observe fijamente, incitándolo a que conociese que no había temor en mi, temor que quizás si existiese pero, que el no debía conocer; finalmente ante su respuesta, lance un largo y cansador suspiro, mientras mis ojos buscaban la lejanía del lago, estos brillaron un instante ante una absurda idea, y luego volvieron donde mi compañero usurpador de torres.

Me parecía increíble el encontrarlo en aquel lugar, por años había acudido ahí sin que nadie lo supiese y cuidando de ello; esa torre, me daba aire, espacio para pensar, y la soledad que uno necesita de vez en cuando, la que ahora se veía interrumpida por alguien de extremadamente desordenado pelo castaño. Cuando finalmente el respondió a mi infantil adivinanza, y acertó ante mi expectativa, le sonreí de forma suave.
Sabía que las cosas cambiarían, empezando por el, se encontraba unos centímetros más alto que yo y su piel estaba bronceada.-Disculpe señor ‘Yo poseo un mapa que me muestra todo’ , pero algunos no tenemos esos medios-Conteste sonriendo ladinamente, recordaba que cuando era más pequeña, molestaba a James para que me mostrase el mapa o me llevase a donde el iba. Mi sonrisa cambio por una de añoranza.

Baje mi mirada hasta observar mis pies, enfundados en los zapatos del uniforme, por un momento hasta había olvidado que nos encontrábamos en el colegio. El silencio de lugar, y el replay de la voz de James, con cierto dejo de reproche, me hacían querer invocar una escoba y largarme de allí, pero supe que no podía hacerlo, simplemente intentar ocultarlo.
Una fuerte ráfaga de viento inundo la pequeña torre de piedra, tan fría como una tumba, y golpeo contra mi cuerpo, con lo cual me tambalee un poco. Llevaba solamente unas medías azules oscuras hasta un poco más arriba que las rodillas, y un poco más arriba, la falda negra oficial de Hogwarts, un blazer pegado al cuerpo con el águila de Ravenclaw, y al ser el primer día, llevaba luciendo una esplendida bincha azul con líneas doradas, que dejaba lugar a la comparación con mi largo cabello oro, el cual estaba hasta antes de subir a la torre, perfectamente ordenado a los lados de mi rostro.

Sus últimas palabras calaron hondo en mi alma, quizás había subestimado la atención que James ponía en mi, pensando que no iba a reparar en ‘mi ausencia’, o como yo lo llamaba ‘huye huye huye’.
-¿Sabes? A mi me sorprende aún más verte a ti aquí, este sitio lleva mi nombre en todas partes-Comente mirando fijamente al escudo de Gryffindor que el llevaba en su túnica, si, me jactaba de tener una mirada profunda, hipnotizadora, y transparente, pero en los casos que yo intentaba evitar ciertos temas, el hablar y mirar a los ojos, me delataba a mi misma. Simplemente no deseaba esta vez ser descubierta.-Estuve ocupada James…-Añadí luego de unos segundos en los que había incentivada a
Recurrir a la idea de llamar a una escoba-..yo...-Quise preguntarme donde estaba mi seguridad en ese momento, toda mi vida me había acompañado y ahora se había dado a la fuga la muy descarada.
Las constantes ráfagas de viento no me ayudaban a pensar, sino que hacían que mis mejillas tomaran un leve color, o al menos yo quería creer eso.
-No te vi en el gran comedor- Comente luego de unos minutos en el que no se hoyo nada de mis labios, no tenía miedo, tenía algo más parecido a la angustia y eso si asustaba.
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James S. Potter
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Jue Jul 23, 2009 6:56 am

Lo cierto era que no era muy difícil prestar atención a que Dominique no andaba en la vuelta, es decir, antes usualmente lo hacía muy seguido. Además James se había pasado algunas veces por la casa de ellos para visitar a sus tíos y primos, y la única que siempre faltaba era Dom. No era muy difícil comenzar a atar cabos y sacar teorías que después terminarían siendo claras conclusiones. El joven castaño no tenía aquel problema que ella presentaba que parecía no poder observarlo a los ojos, claramente estaba nerviosa o buscaba esconderle algo. ¿Más cosas buscaba esconderle? Asintió tranquilamente. –No lo veo.- ironizó el Potter observando a su alrededor y moviendo levemente sus brazos con una media sonrisa, burlón.

-¿Ocupada?- Si aquella era su mejor excusa era realmente muy mala, más que nada porque su ocupada se basaba en visitar a sus amigas lo más seguro, y a otros miembros de su familia. Chasqueó la lengua y dio algunos pasos sin sentido. –Por supuesto- añadió unos segundos después tras escuchar su ‘yo’, el cual no había dicho mucho pero si había dado varias preguntas a la mente del Potter y más respuestas. En parte lo que le preocupaba era que sus primas y su hermana llegaran a notar una conducta extraña entre ellos dos, si bien nunca habían sido tan unidos tampoco era que jamás se vieran, de hecho se veían muchas veces durante vacaciones y eso había sido limitado a nada. Ahora había sido inexistente.
Dio algunos otros pasos alrededor y hundió una de sus manos en los bolsillos del pantalón del uniforme de Gryffindor. James estaba completamente vestido con el uniforme. Llevaba los pantalones negros anteriormente mencionados, zapatos a juego, la camisa, el sweater con los colores y el escudo de los leones, más la larga túnica negra. Por un momento se acercó, se quitó su túnica y se la colocó suavemente sobre sus hombros. –Está frío acá.. eres una acalorada, Dom, deberías haber usado algo más. Te resfriarás.- fueron sus próximas palabras y bajó un poco su vista para observarla al rostro. Sí, había algo extraño entre ellos desde que tenía una maldita idea, o más bien desde que habían crecido y le había parecido que su prima era muy atractiva. Pero eso era un secreto, nadie lo sabía, ni siquiera sus amigos.

Se apartó un par de pasos hacia atrás y la miró desde allí. Hablaba de la cena. James asintió un poco. –Estuve ahí, no me sorprendería no vernos, eres de Ravenclaw.- Mentiras, porque el Potter siempre notaba a sus amigos y familia. Aunque debía admitir que tan sólo había visto de lejos a Dominique cuando había llegado al Gran Comedor, y había tomado asiento junto a sus amigos. Cerca de su prima y hermana. –Además me fui un poco antes.- admitió después.
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Dominique Weasley
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Jue Jul 23, 2009 8:25 am

Oh vamos, desde cuando yo me quedaba tanto tiempo sin hablar, y más con mi primo, a quien supuestamente le tenía más confianza que a los demás.
-¿Quieres que te lo enseñe?-Pregunte frunciendo los labios en una mueca divertida, una de mis manos alcanzo su rostro y con un delicado movimiento, dos de mis dedos se posaron suavemente en su mejilla para que ladease y pudiese ver, escrito en la pared con un blanco brillante ‘Dominique’, me gustaba poder crear esos encantos engañosos.
Le sonreí triunfal, el cambiar de tema me había hecho prácticamente renacer y casi mostrarme como en los viejos tiempos, omitiendo el chispazo que había sentido cuando toque su gélida piel.

Me encogí levemente de hombros al oír su re-pregunta, no podía decirle la verdad, y aún sabiendo que mi excusa era carente de imaginación, y de la inteligencia que solía hacer destacar, no podía dar más explicaciones, por lo que hice lo más racional, ignorarlo.
Erguí mi postura lo más que pude, y mire al frente con alivio cuando el comenzó a caminar sin sentido, tenía en cuenta que estaba almacenando en su mente todo las balbuceadas que yo había dicho, y que eso no me jugaría a favor luego, cuando sacase conclusiones.
Cuando volví en si, tenía a James a tan pocos centímetros de mi rostro, que inevitablemente di un pequeño salto para atrás, había podido percibir su perfume; cerré los ojos por un momento, deseaba que acabase, y no era mi idea salir convertida en pájaro de ahí, Huggge, desagradable.
Sus manos tocaron mis hombros y de repente su túnica estaba colocada sobre ellos, dijo alguna palabrería sobre el frío y no pude prestar atención, mis ojos estaban fijos en los suyos, sabía que hoy estaban bastante claros, más celestes que de costumbre.-Y yo no quiero que tu te enfermes, no puedo aceptarlo-Dije negando levemente con la cabeza-Aparte, mi uniforme me queda de maravilla-Agregue con una media sonrisa adornando mis labios, si no ponía algún otro comentario en el ambiente, congelaría mi mente en viejos sueños. Y no había mentido, realmente me gustaba como había quedado el uniforme luego de mis toques personales, el blaizer azul marino era nuevo, y estrecho a la cintura, y la falda dejaba ver una parte de mis kilométricas piernas hasta que comenzaban las medias de lana en las rodillas, me gustaba darle un toque personal a todas mis prendas.

Le entregue una sonrisa poco comprometedora, y cerré los ojos al caminar hacía el ventanal, y apoyar mis manos en la fría piedra. Oí el porque de su ausencia, y me pregunte si habría estado haciendo alguna fechoría o con alguna conquista nueva…
Una punzada atravesó mi cuerpo, y supe porque lo había evitado durante tanto tiempo, ya casi había olvidado aquellas sensaciones, y tenía que volver, para recordarlo. No había derecho a hacerme aquello.
-Debe ser por eso- Comente luego de casi una eternidad, había hablado con Rose en el fin de la velada, y mortificadoramente para mi, mi mirada por si sola había examinado la mesa de los leones. Evite preguntarle que había estado hecho, y me mantuve rígida mirando el paisaje.-¿Desde cuándo te pierdes alguna parte que contenga postre y un saludo mio?-Lo del postre era cierto, y lo del saludo, pues…, ver su reacción no podría al estar de espaldas, pero quería sentirlo.

Sonreí a nadie, y mis ojos volvieron a cerrarse, sin olvidar por una centésima de segundo, donde estaba, y con quien lo hacía.
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James S. Potter
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Vie Jul 24, 2009 7:34 am

El Potter la observó y miró hacia donde ella le indicaba, allí pudo observar claramente su nombre grabado en una de las paredes del lugar. Sonrió de lado, de forma astuta. –No te preocupes, eso puede ser solucionado.- Aquellas palabras no indicaban nada bueno, pero fue muy tarde para que cualquiera lo detuviera cuando movió su varita hacia la pared opuesta a donde se encontraba el nombre de Dom, dibujando entonces ‘James estuvo aquí’. Contempló las letras bastante orgulloso de sus letras y volvió su vista hacia su prima aún con aquella sonrisa, haciendo caso omiso después a las palabras de ella sobre no querer que se resfriara tampoco. Le era irrelevante porque James tenía unas excelentes defensas, y de hecho su madre siempre le decía que estaba hecho de acero, literalmente. Más sin embargo agregó a todo aquello un –Ni lo sueñes, y además no estoy diciendo que el uniforme te quede mal.- Le guiñó un ojo, siempre igual, y jugueteó con su varita. Jugaba con su varita para no mirarse a su prima, porque bien sabía él que aquel uniforme le quedaba de maravillas.

Asintió sistemáticamente y guardó su varita en su bolsillo de nueva cuenta. De hecho sí había estado con una chica, simplemente coqueteando, pero lo había hecho. Pero era bastante raro que James se viera solo en algún momento, las chicas solían perseguirle bastante y tenía grandes buenos amigos. No tenía porque estar solo. Más siempre había un momento en el día en el cual el castaño buscaba su propia soledad, y en aquel mismo momento era justamente lo que hacía, sólo que Dom lo había interrumpido monumentalmente. Se quedó observándola fijamente a su espalda ante su pregunta y entrecerró los ojos, pensando si aquello ocultaba algo más detrás de tanta simpleza. Pero no llegó a una conclusión completa cuando se vio a él mismo respondiendo, y es que ya estaba bueno de conclusiones, de hecho estaba bastante harto de ellas. –Debe haber sido algo muy importante.- Si, quizás no quería decirle, ¿y qué? ¿Lo culparía por ello?.

-Además..- añadió un poco después para no dejar aquello pendiente. –Puedo ir a las cocinas y pedir mi postre, ya sabes.- James conocía las cocinas e iba bastante seguido allí, sacaba comida y volvía a su sala común. A veces la gente se preguntaba como era que podía comer tanto y mantenerse en forma, él lo atribuía todo a sus entrenamientos y a una excelente buena digestión. Sonrió un poco ante aquellos pensamientos y alzó una ceja. –Por supuesto, lo segundo vino solo.- se refería a ella, ella había aparecido, así que no se había perdido su saludo. -¿O no me has saludado aún?-
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Dominique Weasley
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Sáb Jul 25, 2009 12:08 am

Me voltee obsecuente a sus palabras, ese tonito ya lo conocía, apoye mis manos en el alfeizar de la ventana y mis labios se abrieron ligeramente ante sus acciones.
-Oye!-Exclame golpeando su brazo juguetonamente al ver como la frase se colocaba sobre la pared paralela a donde estaba mi marca territorial-Me gusta que la frase sea en pasado-Observe colocando mi mano en el mentón de forma interesante, las películas con el abuelo Arthur realmente ayudaban en ese momento-Quiere decir que dejaras venir ¿no?-Sisee observándolo con curiosidad, no había sonado como una pregunta, ni había querido que así fuera. Era una afirmación.-Aquí es donde acudo cada vez que necesito pensar seriamente en algo- Aclare con un corto suspiro, sacando la mano de mi mentón y haciendo un delicado gesto con ella, la hundí en uno de los bolsillos de mi fabuloso blazer.

No replique ante el, si quería que me quedase con su capa durante nuestra estancia en la torrecilla, lo haría; ese chico a veces era realmente imposible Bueno, lo testarudo no se le quito .
Con las manos apoyadas aún en el alfeizar de piedra, me impulse levemente, nunca había sido débil, y realmente no necesitaba flaquear en el momento en el que quizás, necesitase más fuerzas que antes.
Calle, no iba a cuestionar que era lo importante que había estado haciendo, aunque no lo fuera, no se encontraba dentro de mi listas de intenciones preocuparme y mucho menos disgustarme, en realidad nada estaba dentro de mi lista, pero cuanto más información tenía más dificultoso se me hacía.
Respire e inhale varias veces, desee que Derek estuviese aquí y dolía realmente recordar su rostro, extrañaba sus abrazos en los que me sentía protegida; instintivamente no comente eso ante James, desde que habíamos comenzado a salir oficialmente ante el colegio, en Quinto año, el y James se sacaban chispas de los ojos, literalmente, lo hacían en el Quiddicht; Derek Robinson era el buscador, y capitán desde Sexto del equipo de Ravenclaw, y aunque sabía que mi primo era talentoso, debía admitir que Derek también lo era, suponía que sus pleitos eran por la rivalidad en el Quiddicht, sería tonto agregar algo más.
Recordé cuando entre en una habitación en busca de una amiga, y encontré sobre una cama una muñeca clavada con alfileres, tenía mi rostro, desagradable, sobre su mesita de luz se encontraba la foto de Derek. Salí hecha una furia, y Juliette Merricks… bueno, no viene al caso.
Antes de partir hacía Hogwarts, había recibido una carta, databa de procencia Irlandesa, y se dirigía a mi, venía de parte de Derek Robinson, me contuve de decírselo a James nuevamente, aunque seguramente Rose ya se lo hubiese dicho.

Con el pequeño impulso que había tomado, hice unos cortos pasos, y fui quitándome delicadamente la capa de James, ¿ese era mi perfume en su ropa? .
Cuando estuve a su altura y a pocos centímetros de su cuerpo, la coloque sobre sus hombros con cuidado y unos segundos después, apoye mi rostro ladino sobre su pecho.

Juraría que había podido oír como sus latido se aceleraban. Entrecruce mis brazos con su espalda, y acorte la distancia que quedaba entre mi cuerpo y el suyo.
Para el ese debía ser mi saludo, bleh, patrañas.
Era una despedida.

Me separe lentamente, y lo observe a los ojos por un momento, no quería que se enterase de lo que no debía.
Me alce en puntitas de pie, y cerré los ojos a la vez que lo hacía, mis labios rozaron su mejilla, se sentían suaves y cálidos. Sonreí por un momento, y decidí alejarme tan pronto como me había acercado.

Baje la mirada, y con una mano sujete mi cabello, no deseaba que los efectos de Veela interviniesen, ya me estaba costando siendo simplemente normal.
Aleje mi cuerpo a medida que daba pasos al costado, y siempre evite mirar hacía atrás, podía sentir mis ojos húmedos.
-Tengo clases..- Dije mientras me aproximaba a la puerta trampa, era una vil mentira, pero el no lo sabía.
Me pregunte donde estaba el cuponcito con mi horario que tenía en uno de mis bolsillos, y supuse que se había caído en alguna parte de la escalera.
Ya sabría que hacer, tendría que saberlo.
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James S. Potter
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Sáb Jul 25, 2009 9:18 am

Sabía en parte que si ella lo quería así, entonces no me quedaría nada más que considerarlo, no ir más allí. Por mucho de que hacía un buen tiempo que iba y era extraño simplemente dejar de hacerlo porque ella lo consideraba así, pero no podía dejar de pensar que todos necesitábamos nuestro lugar, es decir, yo mismo lo tenía. ¿Por qué no simplemente brindárselo también? Bajé la mirada por alguna razón, solo en silencio, con sus últimas palabras en mi mente. Y no porque fueran realmente importante sino porque en ese momento opté por no decir nada, quedarme en silencio. Todo era raro con Dominique desde que tenía uso de razón pero, ¿acaso yo tenía toda la culpa?. Quizás si, pero no lo consideraba así. Ambos la teníamos y no es que fuera a cambiarlo, no podía cambiar el simple hecho de todo lo que pasaba.

Mientras pensaba no pude simplemente desconcertarme al verla y sentirla colocar mi capa sobre mis hombros, evidentemente más alto. ¿Qué era lo que hacía? ¿Planeaba irse? ¿Qué diablos sucedía? Sin poder evitarlo simplemente cerré por un segundo mis ojos y disfruté de sentirla entre mis brazos, hacía mucho que no lo hacía. Era en parte un alivio, en parte una tortura. Cuando los volví a abrir, ella aún estaba allí, rodeándolo con sus brazos. No entendí, en su momento no lo hice pero cuando la vi a los ojos pude comprender que no era un saludo, no se iba simplemente de la torre. Fruncí el ceño y la miré sin comprender. –Dom..- susurré y en ese momento sólo la observé caminar hacia la salida en silencio, pensando en las consecuencias.

Me sorprendí a mi mismo caminando hacia ella rápidamente y sosteniéndola de la muñeca, evitando que se fuera y acercándome lo suficiente como para respirar su perfume, sentir su respiración. –Dominique, no lo hagas.- murmuré pasando saliva y aún frunciendo el ceño, no del todo consciente de lo que hacía. Observé sus ojos y noté, evidentemente, que estaban algo brillantes. Mi mano se elevó un poco hacia su mejilla y la acaricié suavemente. –No tienes que ser tu la que se aleje, no tienes que alejarte.- mencionó James observándola fijamente a los ojos. –No quiero que lo hagas.-
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Sáb Jul 25, 2009 10:10 am

Había evitado desde que tenía conciencia de lo que me sucedía el pasar tiempo a solas con James, cuando éramos pequeños era todo tan diferente, éramos bastante unidos, aún más que los demás, y ahora, todo lo que podía hacer era alejarme.
Era lo correcto.

Camine hacía la puerta trampa, con una determinación que no estaba segura de donde había salido, pero lo estaba logrando, quizás tendría que sufrir, ocultar, y hasta contemplar la idea de llorar en silencio, sin poder contarle a nadie que era lo que me estaba quitando la vitalidad.
Había escuchado como susurraba mi nombre mientras me alejaba, el no tenía idea cuanto estaba lastimándome, en realidad, yo me lastimaba a mi misma, por ser tonta, otra tonta más, una del montón, lo que siempre me había negado a ser, y lo que empeoraba las cosas, era que se trataba de mi primo.
El silencio me acompañaba, mis ojos se humedecían a medida que avanzaba, no había sido tan buena para guardar mi secreto, todo se había arruinado, mi esfuerzo, la unión con James. A medida que avanzaba, sentía que todo se derrumbaba.

Algo hizo que mi respiración cesara, su mano estaba sujetando mi muñeca, respire hondo, no podría safarme de su agarre, mis dotes no servían y James era notablemente más fuerte que yo. No había escapatoria.
Me gire hasta quedar frente a el, hice un esfuerzo más, reprimí las lagrimas que se peleaban por salir a la luz, mis ojos debían estar brillantes, quise realmente que el no lo notara. Decidí que no lloraría, y todo sería un triste recuerdo. Solo eso, lo que no debía ser.
Escuche sus palabras con los ojos cerrados, evitaría a toda costa que el notase lo que se estaba rompiendo dentro de mi. Suspire hondamente, quizás de ahí podría sacar algo de fuerzas.
-Tengo que seguir James- Dije ahogadamente, abriendo los ojos, y fijándome en los suyos, era la única forma que el entendiese, que eso debía hacer. Estaba mal. Todo estaba mal, y principalmente yo lo estaba.-..Déjame seguir..- Suplique tirando un poco de su agarre, no pude safarme, el tendría que soltarme, y supe que lo haría, era lo que debía.
Su mano rozo mi mejilla, y solloce sin siquiera pensarlo, no me hacía bien. Era demasiado tiempo de ocultar cosas, evitar situaciones, y no admitirlo a el.-Por favor…-Susurre, el tenía que entender, era inteligente, y yo también había creído serlo.

Una ráfaga de viento inundo el lugar, respire un poco, iba a ahogarme en ese momento. Baje la mirada, no sabía si podría soportar ver en sus ojos el rechazo. Una lagrima broto inevitablemente, y rodó por mi mejilla, quizás merecía aquello, pero…era demasiado.
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MensajeTema: Re: Torres escondidas   Lun Jul 27, 2009 5:12 am

Todo aquello era bastante complicado y realmente no tenía la menor idea de que demonios estaba haciendo. ¡Era mi prima! ¿Qué dirían mis padres, mis primos, mis hermanos? Yo era el mayor, y ¿esa clase de ejemplos se supone que daba? Mi ceño se encontraba fruncido mientras la observaba con detenimiento con más preguntas que respuestas. Lo cierto era que yo sabía que al final cualquier decisión que tomase sería incorrecta, desde cualquier ángulo por el cual lo mirara. Todo era incorrecto.

Aún la observaba con el ceño fruncido cuando ella intentó safarse de mi mano, la observaba como si hubiera algo que no entendía, como si necesitara analizar algo de lo cual no pude encontrar explicación. Sus palabras llegaron rápidamente a mis oídos pero aún no dije nada, porque realmente no tenía idea de que se supone que debía decir. Me sorprendí a mi mismo pensando que era un mujeriego, que salía con todas, y de repente me encontraba en una estúpida encrucijada sentimental con.. mi prima. ¡Merlín! Iría al infierno, si es que aún encontraba lugar ahí para mis serios problemas mentales. No salía con nadie para no complicarme la cabeza, y lo hacía de todos modos.

Su ‘Por favor’ me hizo recapacitar y entreabrí los labios algo sorprendido para finalmente soltarla. Más sin embargo me mantuve a la misma distancia de antes, cerca, demasiado. Y mis ojos seguían posados sobre ella, quien ahora acababa de bajar la vista. Sin poder evitarlo, también baje mi vista al mismo tiempo que pasaba saliva, recapacitando todo aquello. No podía verla así, había pasado mucho tiempo desde el cual veía llorar a Dom, jamás había sido de los que disfrutaban de hacer llorar a las personas. Yo era el sujeto que iba y golpeaba a la persona que fuera capaz de hacer llorar a cualquiera de sus primas, y su hermana.
De forma lenta elevé el rostro de Dominique con mi mano derecha para poder observarla directamente a los ojos, aquellos lindos ojos celestes suyos y pasé suavemente mi mano por su mejilla, quitando aquella lágrima. –No llores- le pedí por lo bajo deslizando esa mano por su rostro y elevando la otra hacia su cuello. Acortando cualquier espacio que existiera entre nosotros.

En aquel momento lo supe: no existía persona en aquel momento que deseara más que a mi prima, y era un maldito masoquista. Más sin embargo supe también que no podía hacerlo, porque la quería lo suficiente como para no arruinarlo porque no era cualquiera, era Dom, una de las personas más importantes de su vida y no podía perderla, pero tampoco podía tenerla. Finalmente la rodeé con mis brazos a pesar de que necesitaba besarla, colocando mi rostro junto al suyo y cerrando levemente mis ojos. No quería lastimarla. –No quiero lastimarte, Dom. No es que no lo sienta también, es que no eres cualquiera para mi.- le dije en un susurro al oído y me aparté, la observé por un momento a los ojos y salí por la puerta.

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