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 Antes de Clase

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Oliver Nikolov
Alumno de Slytherin.
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Fecha de inscripción : 22/07/2009

MensajeTema: Antes de Clase   Lun Jul 27, 2009 11:52 pm

4 de Septiembre.

En fin, otro año más en Hogwarts, otro año más desperdiciado por la compañía de sangres sucias y otros puros que desperdiciaban su linaje. Pero ya que, al fin y al cabo ya lo había soportado por dos años, uno más no haría la diferencia, y, gracias a Dios, durante su estadía allí su personalidad no había sido desperfeccionada en lo más mínimo, seguía siendo el mismo que en Durmstrang.
Aún recordaba como si fuera ayer el día que comenzó las clases en Hogwarts, siendo apenas un niño de 14 años, pero con carácter de uno de 16. Lo único bueno de asistir a ese odioso castillo era que de esa manera podía visitar a su hermano más seguido, cosa que estando en Durmstrang era imposible, debido a las estrictas normas del lugar.

Sus pasos resonaban en las mazmorras solitarias, su destino era el Salón de Pociones, donde seguramente solo se encontraría con las mesas y las sillas, ya que era demasiado temprano como para que algún alumno hubiera llegado a clase. No es que Oliver fuera un chico puntual, estudioso ni mucho menos, pero aquel día en particular no tenía nada mejor que hacer, no había encontrado a Ross por ningún lado y el idiota que tenía que entregarle el trabajo de DCAO terminado no había dado señales de vida en todo el día, así que había decidido encaminarse hacia Pociones, y esperar a que los demás llegaran, con un poco de suerte se encontraría con Scar y Connors, o algún otro.

Entró al salón, lo examinó con la mirada, solo había una Ravenclaw en el primer banco, leyendo un libro, ésta levantó la mirada para ver quién había ingresado y lo saludó con un Hola y una sonrisa, Oliver se limitó a alzar una ceja, todo el mundo andaba tan confiado.-Limítate a cerrar el pico, cuervo.-murmuró soltando una risa burlona, mientras la Ravenclaw volvía a meter la cabeza dentro del libro, con una mueca frustrada claramente delineada en el rostro, pero claro, ahora todos creían que los Slytherin eran amables o algo parecido, demonios, aún quedaban algunos con cabeza, y es que el Nikolov no tenía nada contra los Ravenclaw, pero le jodían las personas que creían que el mundo era de color rosa, y que todos eran Mr and Miss Universo.

Se limitó a dirigirse a uno de los últimos bancos del salón y colocar ambos pies sobre la mesa, esperando a que comenzaran a llegar los demás y que con eso se acabara la característica tranquilidad de las mazmorras. Comenzaron a llegar alumnos, algunos en grupo otros sin compañía, pero el estaba más ocupado haciendo levitar una araña por sobre la cabeza de las Ravenclaw hasta que el sonido de la puerta del salón volvió a abrirse con un rechinido y la poca atención que Oliver prestaba en el hechizo levitatorio se desvaneció, causando que la araña que había estado manipulando hace unos momentos cayera en la cabeza de un regordete asqueroso que comenzó a gritar como una niña, para luego levantarse y comenzar a correr por el salón, escandalizado. -Scar.- susurró a modo de saludo, al sentir que un viejo amigo de la infancia –probablemente uno de los únicos amigos que tenía- se sentaba a un lado suyo.


Última edición por Oliver Nikolov el Lun Ago 03, 2009 8:07 am, editado 1 vez
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Keith Ross
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MensajeTema: Re: Antes de Clase   Mar Jul 28, 2009 12:33 am

Dio vuelta a la hoja y leyó por encima. El silencio de la biblioteca le dejaba leer con tranquilidad ese libro que le había sido prohibido hasta cumplir la mayoría de edad. Estúpideces, como si en la casa de su tía no hubiese estudiado minuciosamente hasta cada pequeña anotación escrita con letra minúscula en los márgenes. Limitar el aprendizaje de esa forma, sumando a que no muchos se interesaban en ir a esa parte del castillo hacía que muchos datos se perdieran en el olvido mientras los pergaminos se pudrían en soledad. Miró su reloj para comprobar la hora, la clase de pociones empezaría pronto y quería ser puntual. Siempre era puntual, una de sus tantas manías. Cerró el libro mirando a su alrededor, oyendo los murmullos ahogados de una pareja acaramelada entre algún pasillo de estantes con el olor a antigüedad y polvo metiéndoseles hasta el fondo. Se levantó de su lugar y estiro sus piernas largas para luego darle la pila de “material peligroso” a la bibliotecaria. La señora hizo una mueca al leer el título de uno de ellos pero al ver los ojos amenazantes de Ross no pronunció un solo reproche. Él no iba a ordenarlos en su lugar de nuevo y mucho menos iba a dejar de entrar a esa sección.

Camino sin cruzar palabra con nadie en los pasillos, bajando algunas escaleras con una mirada ausente y la mente en otro lugar. Los cuadros de las paredes poco a poco fueron reduciéndose como presagiando que estaba ya en las mazmorras. Bajo tierra, cerca del infierno, el territorio de los demonios. De las serpientes y sus tentaciones, los Slytherins. Aunque ya habían perdido tanta reputación que a veces e incluso pertenecer a esa casa llegaba a darle asco. Pero las otras eran peores.

Entró al salón, cuando un chico relativamente alto –aunque seguía llevándole una cabeza- y mejor no entrar en especificaciones para hablar de su ancho, se chocó contra él. Tenía una araña en la cabeza y gritaba como niña. Keith apretó la mandíbula y rechinó los dientes sin siquiera intentar contar hasta diez. Aplastó la araña con un golpe contra la cabeza del tipo y se limpio sin muchos miramientos en la túnica del mismo. –Como que vuelvas a rozarme con tu grasa colosal voy a hacerte correr y perder todos tus putos kilos de más con cien de esas arañas. –Le soltó en un siseo. -¿Entendiste, bolsa de pus? –Lo empujo antes de seguir su camino. Muy pocos habían llegado al aula pero el verde llamó su atención de inmediato, el resto del colegio bien podía ser invisible y mucho no le importaría. Se sorprendió un poco de ver a Nikolov en clase. Pero bueno, para aprobar la asistencia también era obligatorio asistir al ochenta por ciento de ellas. Se sentó junto a Oliver con su cara de pocos amigos y apoyo sus cosas sobre la mesa, ordenándolas rápidamente.

-Por fín te dignas a aparencer en un aula. –Bufó y miró de reojo a un Ravenclaw. Hizo una mueca de desagrado pero prefirió relajarse contra el respaldo y entre cerrar los ojos mirando al frente, como si nada lo perturbara. Como si hacia menos de cinco minutos no hubiera hecho aparición su personalidad llena de violencia y discriminación. - Imagino lograste hacer la tarea, Nikolov. O por lo menos, que es igual, que alguien más la hiciera por ti. –Sonrió como si la situación lo divirtiera, sin girarse a mirarlo si quiera. Apostaba a que era la segunda opción.
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