En Hogwarts los años han pasado, y es hora que una nueva generación dejé su huella en las paredes de la mágica escuela. ¡Ven y sé parte de la Tércera Generación!
 
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 Primera clase.

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Simone Borage
Profesor de Pociones.
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MensajeTema: Primera clase.   Vie Ago 07, 2009 5:13 pm

[LIBRE PARA ALUMNOS DE SEXTO Y SEPTIMO]

10 de Septiembre

Hacía exactamente 23 horas había llegado a Hogwarts, y ya me encontraba completamente instalada, los libros en mi despacho, mis túnicas en mi habitación y por supuesto todos mis elementos necesarios para mis propias pociones en un armario especial con alta seguridad, no se me olvidaba que volvía a tratar con mocosos, de aquellos que suelen querer pasarse de listos y robar ingredientes para probar pociones que aún no les están permitidas realizar, no es como si yo no hubiese hecho lo mismo en mis años en Durmstrang, es más, alcancé un nivel en Pociones altísimo, claro que jamás me fue necesario robar, tenía a Balakirev en el bolsillo, él mismo me facilitaba todo lo necesario.

El castillo en si era un edificio bastante imponente, más grande que Durmstrang, lo cual era esperable, en Hogwarts carecían por completo de filtro a la hora de aceptar estudiantes, era normal que el edificio fuese de aquella magnitud si cualquier mago podía entrar a formar parte del estudiantado, al contrario de Durmstrang donde sólo los sangre pura son aceptados entre sus paredes.

Caminé entre los mesones- en ese instante vacíos- en menos de diez minutos tendría frente a mi al primer grupo de estudiantes, alumnos de sexto y séptimo año, pertenecientes a las cuatro casas, interesante grupo he de decir, los estudiantes - en teoría- más avanzados de Hogwarts, eso me llenaba de una sensación de maquiavélico entusiasmo, podía saborear casi cómo echaría por tierra una a una sus sonrisas de soberbia en mi clase, exigía perfección y no toleraba la ineptitud, eso debía quedarles claro, había llegado a Hogwarts no a ser la compasiva profesora de Pociones, eso debían saberlo.

Había sido idea de la directora que en la primera clase se reuniera a alumnos de los dos últimos cursos, en parte para ahorrarme el paso de las presentaciones, lo cual en cierta forma agradecía, aborrecía tener que repetir lo mismo a un puñado de niñatos exasperantes. Sería una clase introductoria para ambos grupos.

Moví mi varita y sobre el pizarrón quedó escrito con perfección "Profesora Simone Borage", acomodé mi cabello hacia un costado sobre mi hombro derecho y me apoyé a un costado de mi mesón, esperando que entraran los alumnos, miré el reloj, en cinco minutos cerraría la puerta y no entraría nadie más, la impuntualidad era otra cosa que no toleraba.

La sala poco a poco comenzó a llenarse, algunos rostros me miraban con curiosidad, otros con temor y otros simplemente a la espera de saber "con quién" se encontrarían, mantuve mi rostro sin expresión durante todo ese tiempo, me crucé de brazos pasando mi vista en algunos estudiantes, analizando sus rostros, seleccionándolos mentalmente sobre cuales eran las mentes más débiles y con quienes posiblemente tendría un rendimiento satisfactorio.

Era la hora de comenzar ya la clase, con un movimiento de mi varita la puerta se cerró bruscamente, me percaté de tres asientos vacíos, observé a la clase y por primera vez me desplacé desde mi posición inicial.

- No tolero la impuntualidad en mi clase- fue lo primero que dije mientras me detenía observando cada uno de sus rostros- no tolero la irresponsabilidad, el desorden ni las justificaciones- añadí mientras me desplazaba de un lado a otro por el frontis del salón, me volví a detener junto al pizarrón antes de continuar- no tolero a la gente estúpida ni tener que repetir las cosas. ¿Entendido?

Miré a la clase, deteniendone en algunas caras más que otras, reinaba un completo silencio.

- Cuando yo haga preguntas, las responden: "Si, profesora Borage"; "No, profesora Borage"- dije señalando mi nombre en el pizarrón con una mirada seca.

Inmediatamente dicho aquello los alumnos comenzaron a removerse en sus asientos y a darse miradas que me sacaron por completo de quicio, había olvidado lo completamente odiosos que podían llegar a ser los adolescentes como ellos, en pleno periodo de estupidez, aunque había por supuesto excepciones, varias caras conocidas para mi en aquel salón, varios rostros que recordaba haber visto en reuniones sociales en Londres, todos ellos luciendo ahora los colores de Slytherin, era de esperarse, conocía la fama de quienes quedaban en la casa de Salazar en Hogwarts, me complació al menos la perspectiva de no tener que tratar con una manga de ineptos en mi primera clase.

- Ahora que lo esencial esta entendido entre nosotros...- adorné la frase con una sonrisa irónica- Buenos días- saludé finalmente con voz seca y dando lugar a que entendieran que conmigo las cosas no serían fáciles.

Me acerqué a la primera fila de alumnos observándolos de pasada.

- Si están aquí es porque al menos tienen más de dos neuronas haciendo conexión en sus mentes, a no ser que en Hogwarts el nivel de Pociones sea tan deficiente que se permita que alumnos sin cerebro estén sentados en esta sala...- dije observando a una nerviosa chica de Gryffindor- tomando una asignatura que exigirá al máximo sus potenciales... si es que los tienen.

Caminé hasta el fondo de la sala, todos continuaban mirando al frente, salvo un par de slytherins y algunos ravenclaws.

- Ahora... personas con capacidad de resumen, que me digan qué es lo que realizaron el año anterior en la asignatura- exigí. Sabía qué es lo que habían hecho, me sabía de memoria el programa de los cursos, aún así lo pregunté, en parte para probarlos a ellos, quien sería el que se atrevería a explicármelo.

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Última edición por Simone Borage el Dom Ago 09, 2009 3:30 am, editado 2 veces
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Liam Fiennes
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Sáb Ago 08, 2009 12:40 am

Como todas las mañanas, se levantó a la misma hora. A veces lo hacía con los ojos más cerrados o medio adormilado aún pero sabía que sino se levantaba en cuanto el reloj timbrara, simplemente no lo haría. Se alistó y conforme se fue moviendo fue quitándose la modorra. No bajó con sus demás compañeros de habitación al desayuno, Liam era de esas personas que comían muy aprisa, y no le gustaba esperar a las demás a la hora de la comida, cosa que a su familia le pateaba el hígado pero a sus compañeros no les importaba. En el comedor saludó a sus compañeros y amigos de otra casa, y, entre risas y rumores vespertinos, tomó el desayuno con los que estaban.

Había uno que sonaba en la mesa de Ravenclaw: La nueva profesora de Posiones, según esto, llegaba desde Durmstrang y eso ya decía algo de ella. Todos los de ese colegio en mayor o menor medida, estaban inclinados hacía el lado oscuro. "Si es un amante de sangre limpia, me pego un tiro", pensó para sus adentros. Lo último que ansiaba era una amante de la perfección de la sangre y que les diera más ventaja a los Slytherines por ser eso, serpientes. “Sabes que eso va a pasar” Le cantó una voz en su conciencia y Liam se resignó a que así sería.

Los que tomaban el curso de pociones de ese año se levantaron casi al mismo tiempo para ir a la mazmorra. Los Ravenclaw, siempre conocidos por ser muy estudiosos, no querían llegar tarde y terminar sentados en los últimos pupitres. En cuanto Liam entró al aula diviso a la profesora y después el nombre en el pizarrón: Simone Borage. Era una mujer muy guapa pero tenía algo en las facciones angulosas, que indicaba que no era buena idea meterse con ella. Liam buscó un asiento y se acomodó en la segunda fila, en el último asiento de la izquierda. Cinco minutos después, la puerta se cerró con un sonoro ruido que hizo que algunos se sobresaltaran. La profesora se movió y Liam la siguió con los ojos. Lo primero y normal: Daría las reglas de la clase. El Ravenclaw escuchó con atención sin moverse. No le sorprendieron lo que dijo, era lo normal en un profesor con aire de dictador. Preguntó si entendieron, y seguro que todo el mundo lo hizo, pero nadie dijo nada. Dejaron gobernar al silencio y después ella les trató como alumnos de parvulario. Varios alumnos se lanzaron miradas: Ya sabía por donde iba todo eso.

Luego les saludó con un tono que indicaba que no eran tan "Buenos días". Liam por lo menos le vio el lado positivo, al ser la primera hora, el resto del día estaría más tranquilo. La profesora se paseó por delante de ellos y después, inmediatamente, detrás. Liam giró la cabeza para verla. Nunca se debía dar la espalda a nadie, era un instinto básico de supervivencia. Pidió una explicación de lo que hicieron el año pasado. Liam jugó con su la pluma en su mano un momento, y al final se animó a contestar.

Levantó la mano para pedir la palabra, y en cuanto le miró, empezó a hablar.

-El año pasado aprendimos a hacer El Filtro de Paz, la poción desmemorisante, la poción de la obsesión crónica, la Solución fortificante y tuvimos los Títulos Indispensables de Magia Ordinaria -le explicó con voz neutra y al final añadió rápidamente para terminar un: - profesora Borage -en señal de respeto.

Liam se imaginó que, a la profesora no le parecería lo que ya habían visto. Los nuevos profesores rara vez estaban de acuerdo con lo que sus antecesores enseñaron y la profesora ya había dejado en claro que los creía seres con una sola neurona.
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Keith Ross
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Dom Ago 09, 2009 3:42 am

Todo en la vida tenía su disposición, su lugar. Su momento, su horario, su correspondiente segundo. Ross era un alumno de séptimo curso, parte de las serpientes. En su personalidad reinaban la seriedad y la amargura generalmente, dónde sus impulsos estaban en juego intentando boicotear el gobierno y rebelarse contra todo y todos. Para evitarlo tenía una obsesión con el orden y la puntualidad. Su horario estaba cruel y finamente organizado para que nunca se le saliera nada de control, casi hasta dejándolo sin poder respirar.

El stress y la presión al que se sometía terminaban por hacer que su cabeza como una olla a presión estallase y de todas formas su mal humor y su violencia hicieran acto de presencia de un momento a otro. Pero rara vez le sucedía, solía evitarlo antes cuando se juntaba con Nikolov y se cruzaba con algún tipo de otra casa o un ex de su hermana. Ese no era el caso del día, por ejemplo. Todo era tranquilidad para K. Había empezado el día con el pie derecho, muy temprano por la mañana. Había ido al comedor antes de que los rumores de los niños a su alrededor le llegaran comentando que la nueva profesora de pociones era graduada en Dumstrang y parecía una arpía disfrazada de ninfa. No le preocupaba en nada. Él era bueno en esa materia, Dumstrang siempre había sido la primera opción para seguir sus estudios si no fuera por su tía y su hermana y si era exigente y los otros fallaban no parecía interesarle en lo más mínimo. Tomó su desayuno como si nada lo perturbara. Café con uno de esos muffins que tenían relleno de extrañas combinaciones. No eran sus favoritos pero tenían la azúcar suficiente para darle una mañana enérgica.

Tomo sus libros, calderos e ingredientes y luego partió al aula. Iba a llegar en punto, ni más tarde ni más temprano. Miró su reloj de muñeca, era un perpetuo esclavo del mismo. En las mazmorras vio el ajetro de algunos alumnos de Ravenclaw que se apresuraban para llegar temprano, el camino calmadamente y entró al aula. Las puertas se cerraron tras él, fijo su vista en la mujer que estaba frente a la clase y la estudio fijamente esbozando una sonrisa relajada de quien se da cuenta de algo.

Otra amante de la precisión.

Se dirigió tranquilamente al banco de la ante última fila del lado en que las serpientes estaban sentadas. Escucho hablar a la profesora diciendo las cosas que no toleraría y no borró la mueca de su rostro. Exactamente como se imaginaba. Apoyó el libro sobre la mesa, moviéndolo con los dedos de forma automática para acomodarlo a cierta distancia del borde de la mesa en un perfecto ángulo de noventa grados con respecto a este. Era un maniático, no había duda pero si no tenía las cosas como las quería se ponía nervioso al instante. Y en ese momento el caos no regía en su vida. Colocó el caldero a su izquierda y apoyó los ingredientes frente a su libro. Se limitaba a oír a la señorita Borage –que muy casada no parecía- y a no hacer ruido alguno aunque sentía la vista de una Ravenclaw clavada en su nuca. Podía imaginar que se le pasaba por la cabeza, quizás que no estaba prestando atención a la profesora. Pero ella tampoco lo hacía y a decir verdad Keith podía oír tranquilamente mientras hacía aquello. Era cosa de costumbre, al acomodar era como un autómata. Los pergaminos, la tinta y la pluma quedaron guardados bajo la mesa. Leyó el nombre de la profesora en el pizarrón. Simone Borage.

Iba a recordarlo.

Se fijó en la mujer con esa mirada insulsa y aburrida que solía poner cuando esperaba algo que lo sorprendiera porque ya comenzaba a parecerle igual que lidiar con Eveline. Noto la reacción del resto del salón pero prefirió ignorarla. Estúpidos chiquillos desacostumbrados a lo que es la exigencia que debería exigirse en… Bueno en un colegio de verdad, pero estaban en Hogwarts y respiraban el mismo aire que impuros y traidores. ¿Qué se podía esperar? Chasqueó la lengua contra el paladar.

-Buenos días, profesora Borage. –Respondió, aunque fue prácticamente el único. El tono seco e irónico de la dama había intimidado a algunos. Por no decir al 80% de los estudiantes, que gran parte de las serpientes ni siquiera contaban como tales para él. Simone podía ser una mujer que exigía respeto pero fuera de eso no había porque sorprenderse tanto de su autoridad y exigencia. Era completamente normal. Solo que en ese castillo lo normal en su mundo, era cruel y malvado.

Bah. Abrió su libro cuando escuchaba a la mujer presuponer el nivel que tenían. Probablemente él con ella no tendría problemas, no por nada se había leído más de la mitad de la biblioteca de su tía y había practicado pociones para avanzar por sobre el contenido -a su parecer poco satisfactorio- que el colegio poseía. No pudo evitar dejar escapar el aire mientras formaba una sonrisa ladeada al ver a una Gryffindor nerviosa ante la profesora, hubiera podido reírse de ella por lo bajo de manera socarrona si no fuera porque sabía cómo contenerse. Y más aún que ese no era precisamente el momento más indicado.

La mujer se paseo hacia la parte trasera de la sala, la siguió con sus penetrantes ojos azul-plata acercarse hasta donde él estaba y se volteo ligeramente para verla en todo momento. Oyó su petición e inmediatamente como un chico de Ravenclaw respondía por su año. Él permaneció en silencio, esperando que alguien más contestara. No tenía las ganas de decir el programa de lo que habían visto, esperaba que otro alumno de los cuervos cursando séptimo le informara sobre algo que ella probablemente ya sabía. –Profesora. –Quiso llamar su atención. - ¿No cree que sería más conveniente separar los grupos y probar el nivel de cada alumno? -Y que le dijeran impertinente pero quería hacer algo productivo.
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Simone Borage
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Dom Ago 09, 2009 5:05 am

Silencio sepulcral. Era de esperarse, una manga de niñatos cuyo 90 % de seguro no estaban familiarizados con el tipo de trato que yo les estaba dando, la mayoría encerrados en sus insulsas burbujas de mediocridad, dónde el que exige es tirano, por eso las generaciones se caracterizaban por ser menuda tropa de incompetentes, si les alentaban a continuar sumidos en la letanía de la estupidez, con tratos flexibles y blandengues.

Barrí la clase completa con mi vista, en espera que alguno de los individuos del salón abriera la boca, cuando estaba apunto de preguntarle directamente a esa nerviosa- y alterante- chiquilla de Gryffindor, uno de los estudiantes levantó la mano y comenzó a responder, visualicé los colores de su corbata, un ravenclaw, escuché con atención la lista de pociones practicadas y que ya me sabía de memoria.

Miré fijamente al estudiante mientras hablaba, parecía un chiquillo listo, al menos había tenido el coraje de ser el primero en hablar.

- Titulos Indispensables de Magia Ordinaria...- repetí con voz monótona, sonreí con burla mirándolo a él y luego al resto de la clase- ¿Creen que por haber obtenido un "Extraordinario" en los TIMOs son dignos de ocupar un asiento en este salón?- bufé y negué con la cabeza- El Filtro de Paz, poción desmemorisante, Solución fortificante...- alcé una ceja- ¿Qué es esto? ¿Una reunión de señoras para tomar el té?- volví a caminar entre los mesones de los alumnos- A su edad deberían saber hacer ya la Poción de Odio, poción de la verdad y el Felix felicis con los ojos vendados...

En ese instante uno de los alumnos llamó mi atención, me volteé a mirarlo fijamente, mirada azulosa, rostro anguloso y particular, escuché sus palabras mientras me detenía a observar su rostro detenidamente, túnica de Slytherin.

- ¿No crees que sería más conveniente que yo decida que hacer con los alumnos?- pregunté con ironía sin quitar mi vista de él, analizándolo, sabía que no trataba con cualquier clase de estudiante, podía verlo en su forma de mirar, de sentarse, incluso en aquella escueta frase, no necesitaba entrar en su mente para saberlo- ¿Tu nombre?- inquirí.

Me volví hacia el resto de la clase.

- No necesito saber lo realizado en sexto año, la mediocridad de temario aprobado por el deficiente Ministerio es algo que no se me olvida... una aberración.

Camine hacia el pizarrón y con un movimiento de varita escribí la hora exacta.

- Tienen 60 minutos exactos a partir de ahora para realizar la mejor poción que puedan- me apoyé en la mesa- lo mejor que puedan hacer en 60 minutos, ningún minuto más, recibiré sólo las pociones bien acabadas- observé a un hufflepuff de la segunda fila- los que no sean capaces de hacerlo, pueden considerar su primera nota del año con la mínima calificación- sonreí por primera vez- curiosa manera tienen los ingleses de clasificar la estupidez...- dejé un silencio sólo para asegurarme que todos prestaban atención- troll...

Inmediatamente los alumnos comenzaron a moverse a los estantes, a sacar los libros y acomodar sus calderos, así había sido mi primera clase de Pociones con Balakirev en Dumstrang, nos había dado 60 minuto para impresionarlo con alguna poción, por supuesto yo lo había logrado, y desde aquella primera clase mi relación con Balakirev había sido completamente distinta que con el resto de los alumnos.

Luego de unos diez minutos en que aproveché para pasar lista comencé a pasearme entre los mesones, parándome junto a los calderos de ciertos alumnos, varios de ellos se pusieron completamente nerviosos al tenerme mirándoles fijamente cada movimiento con sus respectivas pociones, algunos realizaban pociones fortificantes, una ravenclaw hacía un trabajo patético con un felix felicis, sin embargo no pude evitar detenerme en una alumna en particular. Le pregunté el nombre y año, dijo llamarse Melissa Marshbanks, sexto curso, Hufflepuff.

- ¿Poción Agudizadora de Ingenio?- pregunté lo suficientemente alto para que el resto de la clase me escuchase- ¿Es una especie de pésima broma de mal gusto, Marshbanks?- la aludida me miró con patente temor, lo que me exasperó más aún, miré al resto de la clase antes de volver a centrar mi vista en aquella inepta, moví mi varita haciendo desaparecer la poción inmediatamente de su caldero- Si esto es lo mejor que puedes hacer, Marshbanks, entonces nos ahorramos la humillación, el terrible episodio de tener que perder mi tiempo revisando tu mediocre desempeño e inmediatamente te evalúo con la calificación de "terriblemente desastrosa".

Luego sin más pasé de largo a revisar las otras pociones, no quería encontrarme con más "sorpresas".

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Keith Ross
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Dom Ago 09, 2009 7:35 am

-Fue una sugerencia. -Le sonrió de forma ladina a la profesora, dejando ver sus incisivos al hacerlo. Hizo una reverencia con la cabeza, aunque su mirada era claramente burlona. Pobre mujer, venir a tratar con un montón de escorias de nivel reprochable. –Keith Taylor Ross. –Se presentó, mirándola en todo momento. Giró su varita entre sus dedos mientras la profesora hablaba e intentaba no reírse por sus comentarios sobre la ineficiencia del ministerio. Típico. El también creía que el gobierno actual era sumamente… Mejor ni pensar en las vulgares palabras que se le venían a la cabeza al pensar en ese montón de mediocres magos.

Igual y la mujer inmediatamente se había puesto a seguir su idea. Fantástico. Tenía solo una hora para demostrar su talento en una poción que generalmente para tener el nivel que le pedía debía tardar en hacerse más de tres horas o en su defecto estaban las que debían dejarse reposar por largos periodos de tiempo. Hizo una mueca frunciendo los labios hacia un lado pero inmediatamente hojeo el libro que tenía frente a si para revisar el índice y leer la lista de pociones que tenía. Ninguna le agradaba. Detuvo su índice casi al final y golpeo un par de veces el pergamino. Bien, por eso podía empezar. Lo único malo era que la profesora debería evaluarla sin el mes lunar de maduración. Problema suyo, si era competente podría hacerlo sin problemas. El acataría las reglas que le había dado.

Cerró el tomo y alzó la vista para también elevar una ceja ante el súbito silencio en el discurso de la profesora. La palabra que terminó por utilizar le causo cierta gracia. K no era un chico con humor, o mejor dicho lo tenía pero era demasiado excéntrico. No diferenciaba las bromas de los insultos, siempre y cuando no fueran dirigidos hacia él. En el último caso terminaba frunciendo el entrecejo y gruñendo si no es que lanzándole una maldición al desgraciado que tuviera la idea.

Guardó el libro, presuponía que leer instrucciones y anotaciones que el mismo había escrito al margen estaba sumamente prohibido. Podía recordar a la perfección los pasos a seguir de todas formas. Tomó la cuchilla para triturar uno de los ingredientes con especial cuidado. Colocó dos cucharadas pequeñas en el fondo del caldero solo cuando consiguió transformarlo en un polvillo impalpable y continuo por agregar un par de gotas que contenía una botellita en su indumentario. Ahora todo era trabajar en contra del reloj. Tomó aire y contó internamente los segundos mientras su mano abría el contenedor del acónito.

Vio a la profesora retando a una chica de Hufflepuff. Devolvió su atención a la poción que había empezado, la cuenta regresiva disminuyendo en su cabeza mientras el color del caldero se tornaba de plateado a un gris opaco. Al llegar al cero dejó caer el contenido completo del frasco y observó como el mismo cambiaba a un violeta brillante y comenzaba a tornarse más fucsia a medida el tiempo transcurría. Tomo cuatro plumas de Jobberknoll, celestes y moteadas, e introduciéndolas en el liquido sin soltarlas mezcló con ellas dando tres vueltas hacia la izquierda. El color comenzó a invertirse recayendo en el celeste, quitó lo que antes había sido parte de las alas en un pájaro y observo como pequeños puntos blancos comenzaban a hacer aparición. Tenía que esperar a que todo se tornara de esa tonalidad para seguir procediendo. Miro a su alrededor mientras continuaba preparando ingredientes para su pócima, el alboroto era incesante.

Ahí un Gryffindor al que su caldero soltaba un humo oscuro. Allá un Hufflepuff que desde donde él estaba podía verse cortaba de forma horizontal cuando debía hacerlo vertical para tener óptimos resultados. Una chica mirando con ojo crítico una poción que por el color que tenía no parecía ir nada bien y un chico que mientras se agachaba a recoger una cuchara perdía el tiempo exacto para agregar un ingrediente vital. Otros no lo hacían tan mal, algunos incluso se destacaban más entre otros y llegaban a merecer una nota sobresaliente. Un humo color gris comenzó a hacer una espiral a su lado. Bien, esa era la señal.

Dejó de prestar atención a la poca trivialidad de la clase y se fijó en la aguja de su reloj esperando con paciencia a verter el próximo líquido. Si seguía así pronto terminaría por tener un brebaje incoloro, inodoro e insípido. Como el agua, transparente, como las mentiras que se transformaban en simples fantasmas cuando alguien tocaba solo tres gotas de esa pócima en maduración. Veritaserum, esa había sido su elección. Y por el momento iba en buen camino.
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Liam Fiennes
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Lun Ago 10, 2009 12:57 am

Repitió el nombre de los T.I.M.O y los ojos de la profesora se le clavaron en el rostro, Liam le aguantó la mirada aunque su rostro de burla le causó un vacío en el estomago. Después ella giró a ver a los demás, no estuvo de acuerdo en lo que vieron el año anterior. Liam movió los dedos sobre la mesa. Otro alumno habló y Liam giró el rostro para verle. La sugerencia no le pareció descabellada, separar a los de sexto de los de séptimo haría más fácil que se concentrara en unos y otros, ya que no los de último curso llevaban un año más de preparación. El consejo no fue bien recibido.

En la pizarra, la profesora, marcó la hora y les dio sesenta minutos para hacer una poción. Vaya forma de iniciar el día. Repasó la lista de los filtros y pociones que conocía, varias de ellas necesitaban más de 60 minutos para madurar, lo cuál las descartó. Pasó las páginas del libro y entonces vio uno que no había intentado en clases posteriores, y que bien valdría la pena si salía bien. ¿Corría el riesgo? Lo meditó unos segundos pensando en lo que dijo la profesora, eso era una prueba para todos los alumnos, y no se sentía con ánimos de fallar. Se decidió de una buena vez, cogió los ingredientes necesarios para ponerlos sobre su mesa y poder cogerlos rápidamente, le gustaba tener las cosas en orden.

Preparó el caldero, y después a cortar lo que era necesario aunque costara trabajo sacarle jugo a esas plantas. Alzó la vista cuando la profesora pasaba junto a los alumnos, con la capa ondulando entre los rincones. Liam no tenía entre sus asignaturas favoritas a pociones, pero para la profesión que quería, necesitaba dominarla a la perfección, y menos quería empezar a sacar malas notas. Dejó sus cavilaciones, su poción ya era color grosella oscuro, lo que indicaba que iba por buen camino pero sí no empezaba a aclararse entonces tendría aprietos.

La profesora se inclinó de vez en cuando sobre el trabajo de varios alumnos, todos en silencio y moviéndose rápido de un lado a otro para terminar con el trabajo. Oyó como regañaba a Marshbanks, la pobre chica parecía querer hacerse muy pequeña y ocultarse detrás de la mesa. Liam no quiso ver lo que hacían sus compañeros, iba a perder tiempo si encima se ponía a espiarlos. Empezó a remover la poción esperando que cambiara de color a uno más claro. Liam movió la mano dispersando el aroma del caldero para poder inclinarse sobre ella para verla. Continuó removimiento sin perder la calma, de forma pausada.

Cuando la vio más clara se alegró de notar que no estaba de otro tono. Leyó de nuevo el libro para convencerse de que estaba bien hecha, o eso parecía, otra cosa sería probarla pero eso no lo haría. Amontonó lo que le sobró de la preparación del Filtro de Muertos en Vida. Los sesenta minutos ya habían tocado a su fin.
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Simone Borage
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Lun Ago 10, 2009 2:53 am

Continué caminando entre los mesones, vapores de todo tipo comenzaban a inundar el ambiente del salón, revisaba el desempeño de cada uno de ellos, formas de trabajar, limpieza, rapidez, eficiencia, concentración.

- ¡Mesones limpios al trabajar! ¡Ocupan un ingrediente e inmediatamente sale del área cercano al caldero!- les hablé fuerte mientras continuaba en aquella incursión "intimidatoria", sabía lo nerviosos que se podían llegar a poner con mi mirada sobre ellos, y por supuesto lo disfrutaba- ¡Eficiencia!- añadí- Les quedan menos de veinte minutos para terminar- apremié.

Me detuve junto al caldero del chico ravenclaw que había hablado anteriormente, cuando había pasado la lista había memorizado su nombre, Liam Fiennes, su apellido no lo había escuchado jamás, así que probablemente provenía de una familia sin importancia, aún así no pude evitar detenerme al ver la poción que preparaba el chico.

- La Poción de los muertos en vida...- dije entre dientes mientras observaba detenidamente el contenido del caldero, comprobando que hasta el momento el ravenclaw estaba haciendo bien su trabajo, lo cual era, por decir lo menos, sorpresivo.

Alcé la vista hacia el chico.

- Espero que sepas terminarla bien, Fiennes... esta poción esta contenida en el libro que escribió mi bisabuelo Libatius Borage...- dejé una leve pausa mientras apuntaba el caldero con mi varita y una sonrisa de advertencia decoraba mi rostro- No querrás fallar en ella...

Alcé una ceja antes de alejarme de su asiento para dirigirme directamente al único alumno que aún no fiscalizaba, era el mismo estudiante slytherin que había tenido una conducta bastante distinta al resto de sus compañeros durante la clase, no parecía especialmente intimidado. Caminé hasta quedar situada detrás de él, mi mirada clavada en su nuca antes de observar su caldero.

Veritaserum.

- Keith Ross...- dije aún en la misma posición, acercándome lentamente hasta una distancia prudente- Conozco a tu familia... - añadí mientras comenzaba a caminar lentamente para terminar situándome frente a él, quedando el caldero entre ambos, observé su poción y luego el completo orden en lo que respectaba a ingredientes y manipulación de estos, alcé una ceja y le observé fijamente, había manía por la precisión y la perfección, eso se olía en el aire que rodeaba a aquel alumno. Sonreí pero sólo por una milésima de segundo- Una elección soberbia, Ross...- señalé el Veritaserum en preparación. Había visto sólo unos 5 estudiantes realmente con potencial en mi incursión entre los calderos aquella mañana, Ross era uno de ellos, demostraba potencial - Asegúrate de tener un desempeño de excelencia en esta clase y no me decepciones...

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Keith Ross
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Lun Ago 10, 2009 5:23 am

Dejó caer lo que precisaba, mezclo con la cuchara de plata que era la indicada. La precisión, el perfeccionismo, ser detallista. Todas eran cosas que uno necesitaba en ese arte. Ni siquiera se encogió o se sorprendió de la voz elevada de la profesora dando instrucciones que a su parecer todos debían cumplir desde el primer año en el colegio. No entendía porque lo aclaraba, probablemente no todos fueran como él. Pero claro, poco sabía Keith que lo suyo era un caso especial que rozaba con lo enfermizo. Veinte minutos le alcanzaban de sobra.

Continuó haciendo que el brebaje cambiara de color, de espesor y apariencia, viendo como poco a poco se desteñía más. Luego, súbitamente, volvia a un color chillón y entonces se llegaba al paso final donde si todo iba bien con un par de lágrimas de unicornio finalizaría con el trabajo. Tomó el frasco azul muy similar a la botella de un perfume y abriéndola lanzó una gota, observando como una humarada de brillos se desprendían al hacer contacto con la mezcla un tanto más caliente.

Entonces notó en su nuca esa sensación que tiene uno cuando lo observan fijamente. No se volteo a ver quién era, lo sabía de sobra. Mantuvo su calma y tranquidad para entonces lazar la última gota al caldero viendo como perdía todo color y olor desagradable.

Poción terminada.

La oyó pronunciar su nombre, continuo apartando los frascos que ya había utilizado en una esquina del portaingredientes para recordar rellenarlos. Se congeló al oír que conocía a su familia y la observó atentamente. Su tía. Sus padres. Sus abuelos. Su hermana. ¿Qué conocía? Probablemente solo la historia, la fama y con suerte algún rostro. Hizo una mueca de desagrado que borro al instante. Noto como miraba sus cosas y entrecerró los ojos estudiándola al verla sonreír. Volvió a lo suyo, sin distraerse al focalizarse sobre todo en las palabras de la mujer.

-¿Soberbia? -Alzó una ceja y le sonrió divertido. -Suena como si dijera estoy alardeando para hacer ver inferiores a los demás. –Aunque probablemente lo hubiera hecho. Dejó un silencio mientras tomaba una muestra del líquido transparente en un tubo de ensayo que tenía su nombre grabado en la parte superior con filamentos plateados. -Cuando todo lo que quiero hacer es demostrarle mi avaricia hacia los conocimientos que sé puede brindarme. –Cerró el contenedor y se lo entregó fijando sus ojos en los suyos, jamás dejando morir su sonrisa relajada, casi ausente. –Sesenta minutos. -Podía bien estar adulándole o mofándose a su manera con un sarcasmo y una ironía muy sutil. Era difícil saberlo a menos ya conocieras y pudieras estudiar su mirada. Pero lo cierto es que a K. nunca le había gustado ser el lame botas de los profesores y que cualquier cosa que significase una regla siempre terminaba por burlarse de una forma muy particular. Era natural que por tanto muchos otros maestros lo apreciaran y detestaran por sus calificaciones y su actitud tan dual. –Cumpliré con sus expectativas. –Afirmó muy seguro de sí mismo. -Profesora Borage… -Siseó suavemente, como si degustara el apellido.
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Liam Fiennes
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Mar Ago 11, 2009 1:13 am

Removió en sentido contrario a las manecillas del reloj un par de minutos más hasta que le pareció que la poción estaba lista. Dejó de moverla, no quería que por una imprudencia fuera a echarla a perder, estaba consciente de lo preciso que debía ser todo. Ni un segundo más, ni un segundo menos. Apagó al caldero y observó su color lila claro, estaba tal como el libro describía. Revisó las instrucciones para cerciorarse que no cometió ningún error, que siguió todos los pasos. A su parecer la poción ya estaba terminada.

Echó una ojeada nuevamente al caldero cuando sintió una presencia atrás, al volverse se encontró con la profesora. Ella miraba su trabajo, obvio que reconoció la poción que estaba dentro. Liam se sorprendió, no había pensado que el pariente de la profesora fue quién inventó el Filtro de Muertos en Vida, quizás debió de haberlo supuesto por el apellido.

-Estoy seguro de que realicé bien la poción, profesora Borage -contestó en cuanto ella terminó la advertencia, decidió no echarse para atrás y dejarse intimidar. No es como si me la fuera a dar a probar, pensó para sus adentros mientras le miraba a los ojos unos instantes y después desvió el rostro hacía su mesa de trabajo. La profesora se alejó de nuevo yendo a donde estaban los alumnos de corbata verde.

La observó de refilón, tenía un aura intimidante. Seguro que hacerla enojar sería lo último que una persona cuerda querría hacer.

Acomodó los ingredientes que le sobraron en los recipientes etiquetados cada uno con su nombre, y los alejó de donde tenía el libro y los pergaminos. Cogió un frasco para vaciar un poco de la poción y ahí guardarla, uno nunca estaba seguro de sí podría suceder alguna catástrofe y su trabajo terminara desperdigado por el suelo, es que ya le había pasado una vez en el primer año.
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Simone Borage
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MensajeTema: Re: Primera clase.   Miér Ago 12, 2009 5:36 am

Fue un curioso deja vu el escuchar las palabras de Ross al enfrentarme a él, parecían las mismas recitadas por mi hacia varios años atrás, eso me hizo fijar más aún mi mirada en él, no era un alumno cualquiera, comprobado con aquellas pocas palabras, aunque podía ser solo una bonita presentación y nada más, yo misma había visto a muchos que causaban muy buenas primeras fachadas y terminaban siendo unos patéticos intentos de mago.

Alcé la mano y tomé el contenedor con su poción, sus ojos fijos en los míos, y viceversa, jamás se cortó la conexión, por segundos se cruzó la idea de entrar en la mente de aquel estudiante que parecía comportarse distinto al resto, pero la deseché, aun tenia mucho tiempo para conocer a los alumnos, no era necesario... aún.

Entrecerré levemente los ojos, de tal manera que prácticamente el movimiento fue imperceptible, al oír como pronunciaba mi apellido.

- Estás en lo cierto, hay mucho conocimiento que puedo brindarte, Ross...- dije finalmente mientras apoyaba una mano en el mesón- la cuestión es... que tanto estas dispuesto a esforzarte por ello.

Aún con muestra de veritaserum en mi mano me acerqué levemente hacia su rostro.

- ¿Cumplirás las expectativas? Eso lo veremos- sentencié con sutil burla- Próximo Martes en mi despacho después de la cena. ¿Quieres saber realmente lo que es este arte? Considérate afortunado, Ross- añadí con una leve mueca antes de alejarme de su mesón.

Apenas dados unos pasos me detuve y volteé el rostro solo para que viese mi perfil.

- Veremos a que punto llega tu avaricia, Keith Ross- su nombre pronunciado de la misma forma en que él lo había hecho con el mío anteriormente, aunque con un matiz más burlón.

Me alejé finalmente por el pasillo mientras alzaba la varita y borraba el pizarrón.

- Se acabó el tiempo, ahora mismo quiero las pociones en mi escritorio- exigí con voz potente y autoritaria, como siempre.

En menos de dos minutos tenia las pociones de todos los alumnos que habían conseguido lograr con lo pedido, deseché a cuatro de ellos por no haber terminado correctamente.

- Sus calificaciones estarán publicadas mañana por la mañana- señalé mientras observaba a toda la clase.

Abrí la puerta con un movimiento de varita.

- Ahora, fuera de mi vista, nos vemos la próxima clase, puntuales y espero... más eficientes que hoy.

Guardé las pociones en uno de los armarios que se encontraban en la pared junto a mi mesón en el salón, las revisaría por la noche, en ese instante había tenido suficiente de mocosos, solo quería soledad y mi pipa para fumar, era de las pocas cosas que lograba relajarme.

Repase mentalmente mi primer clase en Hogwarts, sin dudas, a pesar de tanta ineptitud reinante, había sido… interesante.

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MensajeTema: Re: Primera clase.   

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Primera clase.
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